Esta vela nació de mi propia gata. De esa sensación de paz que llega cuando se echa a dormir a mi lado, sin prisa, sin pedir nada — solo estar. Quise guardar esa calma en algo que se pudiera encender, y así nació esta pieza: un envase con forma de gato dormido y un aroma a vainilla cálido y envolvente, el mismo tipo de calidez que ella me regala cada noche.
Es una vela para los momentos de quietud — para leer, para desconectar, para sentir que, por un rato, no hay prisa por nada.
El detalle:
- Envase artesanal con forma de gato durmiendo
- Vela de soja · 40 ml
- Mecha de madera
- Aroma: vainilla





