Dulce Pecado huele exactamente como promete su nombre: papaya en su punto justo, dulce y fresca, con esa intensidad golosa que hace que cueste creer que no es comestible. La cera, trabajada a mano y decorada al detalle dentro de un envase de cristal transparente, juega precisamente con eso — engañar a la vista antes de rendirse al olfato.
Es la vela para quien no se resiste a los caprichos dulces, sin remordimiento.
El detalle:
- Envase de cristal transparente, decoración artesanal
- 150-160 ml · combustión limpia de más de 40 horas
- Mecha de algodón
- Colección Velas de diseño gourmet






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